La vejez es una palabra que nos causa a veces tristeza y hasta cierto modo miedo,  pero no debe ser así y me explico.  La vejez representa una etapa de la vida marcada por pérdidas físicas mayormente, que determinan unos cambios, que requieren unos ajustes.  Muchas personas generalmente maduras afirman, que si bien es cierto que se pierden habilidades físicas, también es cierto que se gana sabiduría, experiencia y capacidad para valorar la vida y por tanto disfrutarla de una forma distinta.  En la naturaleza todo cambia continuamente.  Esta es una de las leyes naturales más evidente.  ¿Conoces algo que sea immutable, qué no cambia ?  Algunas cosas cambian lentamente, que da la sensación de ser eternal.  El cambio de la vejez es clave. Si sustituimos las pérdidas propias de la vejez con ganancias, esto es, añadir valor a nuestra persona, a lo largo de la vida,, llegaremos a viejos con un sentido de satisfacción que reducirá el temor a la vejez y a la muerte.  La vejez que sigue a una vida inerte, estéril, sin cambios, sin ganancias, resultará frustante y con el sabor amargo que dejan las tareas inclusas.  En las postrimerías de la vida debemos precipitar el cambio, no importa que sea pequeño.

Nadie que pueda renovarse sentirá la vejez.  Solo es viejo, el que se siente viejo, el que ignora el poder renovado del espíritu humano.  Una persona feliz es aquella que tiene muchos intereses no importa la edad cronológica que tenga.  La vida no fue creada para dividirla en años meses y días.  Los años deben dividirse en obras, logros y satisfacciones.  La juventud y la vejez no existen si calculamos la vida por los deseos de vivir, de ser útil y de luchar por aquello que anhelamos.

La vida debe ser larga en años y completa en satisfacciones y logros.  De nada vale llegar a los 90 años si los días transcurren vacíos de esperanzas, sumidos en la desolación, pensando solamente en fracasos, achaques, miseria y en inminente muerte.

La vejez es la etapa más linda del crecimiento humano.  Durante esta etapa hemos podido disfrutar de todas las cosas bellas que Dios nos ha regalado.  Podemos sentirnos contentos a agradecidos a la vida por haber llegado a esta etapa de la vejez, con mucho amor y cariño.  No podemos ver solo a la vejez como una juventud perdida, sino con una juventud llena de ganancias y satisfacciones.  Es mejor morir tratando, que vivir rendido.

Se puede resumir que el envejecimiento es un proceso enteramente normal, que se incia en la concepción y termina en la muerte. 

Recuerda amigo que me escuchas,  Dios nos regaló la vida con amor para disfrutarla sanamente, disfruta todas las etapas, desde la concepción hasta le vejez.  Te aseguro que si así lo haces, tendrás una muerte feliz.

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