Para los primeros cristianos, el signo más claro de este nuevo mundo era la existencia
de comunidades compuestas de gente de distintos orígenes y lenguas diversas
que vivían como hermanos y hermanas, como la familia de Dios, rezando juntos
y compartiendo sus bienes según las necesidades de cada uno (Hechos 2, 42-47).

Mientras la responsabilidad social de enseñar contenido, como maestro(a), es particular y limitada a un grupo de personas, la responsabilidad social de compartir es universal. El deber de compartir saberes me obliga como humano, no sólo como maestro(a), y como ciudadano de la ciudad glogal. Cada vez que escribo o leo la palabra compartir me huele a incienso y sabe a monte la palabra.

 
Cuánta verdad arrastran aquellas palabras de Antonio Machado: "En cuestiones de cultura y saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da." Una de mis páginas, Saberes.net, tiene como consigna aquello de Reniego del amigo que come lo nuestro con nosotros y lo suyo consigo. Si alguien me dice que compartir conocimiento no tiene gracia, yo le respondería que empiece a ponerlo en práctica.
Estos serían los requerimientos mínimos del compartir en la era digital, en la que estamos:
  1. Tener algo que merezca la pena para compartir.
  2. Haber adquirido el talante del desprendimiento y del compartir (adquisición de virtudes). Niveles altos del desarrollo moral.
  3. Vivir en la Nube y, si es posible, en áreas pobladas (Redes Sociales).
  4. Practicar, no predicar, la solidaridad y la cultura sharista publicando y transmitiendo a los cuatro vientos.
  5. Publicar bajo los auspicios de Copyleft y Creative Commons.
  6. Sentirse y ser parte de la inteligencia de multitudes. 
Ética del compartir 
 
Allá por los albores de la Web 2.0 publiqué un trabajo sobre La ética del sharismo. En una parte se decía que "cuando se trata de la virtud-valor de compartir nos topamos con un valor cardinal, radical, que alimenta a otros valores, incluyendo el del amor y la amistad: “para amar hay que tener el valor (y el coraje) de compartir”. Recuerdo uno de los relatos de la Madre Teresa de Calcuta donde la preguntaron cuándo terminará el hambre en el mundo. Ella respondió. "Cuando aprendamos a compartir".
No es nada facil adquirir el valor del compartir. Según Kohlberg, el valor del compartir pertenece al último estadio del nivel Postconvencional en el desarrollo moral de los individuos. Anterior a la era digital, además de caro, era muy complicado compartir conocimiento. Después de la Web 2.0 y de la Sociedad del Conocimiento, el deber de compartir se ha transformado en un deber humano, universal, a nivel del derecho humano de información y acceso al conocimiento.
Filosofía del Embed
 
El Embed es el hijo mimado de la ética del compartir. Lo comparte todo, hasta sus entrañas (código fuente). Aquí te dejo los principios de la Filosofía Embed.
Copyleft y CC

Los derechos de autor en la era digital deberán adelantar, en lugar de impedir, el desarrollo del conocimiento colectivo y la colaboración. Para que el conocimiento siga creciendo y desarrollándose, es necesario romper las amarras del Copyright.

Open Nous

Los Centros educativos celebran una vez al año con tambores y maracas el Día de la Casa Abierta. En esa ocasión, todo se destapa, menos el conocimento que hay en su haber.

Para que el conocimiento estancado y almacenado en las escuelas y universidades fluya, hay que arrancarlo radicalmente de los medios o soportes privativos y reservados, abrir las compuertas y dejarlo correr libremente por los canales web.

"Brother, ésto está dificil"
Vimos que el derecho a la información y acceso al saber reclama el deber de compartir conocimiento.
A veces nos preguntamos por qué se comparte tan poco conocimiento entre los trabajadores del conocimiento, como maestros y maestras, y entre las instituciones del conocimiento, como escuelas y universidades. Se comparte paupérrimamente en la Akademia, porque:
  1. Es más cómodo permanecer anclado en el paradigma Gutenberg. El otro día tomé un taller de redacción de objetivos según la Taxonomía de Bloom. Todos los verbos hacían referencia a la era pre-digital. Al finalizar la actividad recomendé ofrecer un taller sobre la Taxonomía de Bloom para la era digital. -“Y eso qué es”, dijo alguien. -"La revisión más profunda que ha recibido la Taxonomía en toda su historia”, contesté.
  2. La mayoría prefiere recibir, más que dar. Asistir a la fiesta con las manos vacías.
  3. Algunos no saben qué dar, no quieren dar (mala fe) o tienen poco que dar. -"¡Qué compartan ellos!. Lo mio es recibir y... que Dios de muchos años de vida a Google", claman a viva voz.
  4. Otros tienen buenos deseos, quisieran dar y dar. Pero todo saben cómo dar; todo su haber lo tienen guardado en soportes egoístas, no justos, (libretas, apuntes, reserva, disco, pendrive…). Su compartir se limita dictar o  conferenciar, imprimir y fotocopiar; medios muy limitados e injustos. Esta realidad está plasmada en Entre 4 paredes y sin visita.
  5. Muchos, en nombre de la seguridad, comparten en cuartos oscuros (Plataformas Educativas con control de acceso). Se trata de un compartir exclusivo y privilegiado, muy temible en una cultura abierta y transparente.
  6. Los hay que sólo comparten por penitencia que les fuera impuesta. Me refiero a maestros-estudiantes que comparten obligatoriamente durante el período el curso. Finalizado el semestre, vuelven a las andadas. Reconozco que la adicción al lápiz y papel, tiza y pizarra no se resuelve en un semestre.

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Etiquetas: compartir

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